domingo, 18 de noviembre de 2012

¡Sevilla tuvo que ser...!





La actividad turística de Sevilla, la restauración ocupa un lugar relevante. Las visitas a monumentos deben de complementarse con la degustación gastronómica que es ofrecida por tabernas, bodegones, bares, restaurantes ... sin olvidar un buen café y su inseparable azucarillo. Los que en este apartado se muestran han formado parte de momentos inolvidables, de tertulias y sobremesas entrañables para muchas personas; ¡la vida es poco más que eso! aunque algunos se empeñen en hacernos creer lo contrario.

Afortunadamente existen en Sevilla y alrededores, lugares emblemáticos que siguen en pie, dando un exquisito servicio y haciendo gala de una larga historia, de un pasar y pasar generaciones; claro los platos son numerosos...como los rollitos de espárragos trigueros  ó mejor aún las setas con huevos de Doña Clara...ó,  los...bueno, no pararíamos de señalar lugares con un encanto especial.

Pienso, al menos esa es mi sensación, que los azucarillos han tenido mucho que ver en la historia reciente de bares y restaurantes. Así lo interpretaron algunos de los miles de restauradores que existen en España, esmerándose en darle un colorido, unas señas de identidad, un logotipo. En definitiva,  un valor añadido para enriquecer y preservar la identidad del lugar, del establecimiento en cuestión.


Afortunadamente siempre existe un coleccionista, un nostálgico que recupera objetos, que hace que la memoria histórica mantega vivos los recuerdos.

Existen establecimientos que lamentablemente tan sólo permanecen en la memoria colectiva de los que por allí pasaron; desaparecieron para siempre. Me viene a la memoria el restaurante el Abuelo, cochera de caballos en un principio, tasca años más tarde y restaurante a partir de los años 70, no siempre las transformaciones son buenas y eso es algo a tener muy en cuenta.





















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